Hoy en día se habla del líder resonante  (que desarrolla las siguientes competencias: compasión, alegría, mindfulness y esperanza), el líder con vocación de servicio, el jefe emocionalmente competente, el líder coach, el líder apreciativo y claro está, el líder por su cargo de autoridad.

Uno de los primeros en hablar de estos temas fue el libro “The Servant Leadership” de Greenleaf. Después le han seguido: Goleman, Covey, Boyatzis, Seligman, Rock, Cooperrider…

Sin olvidarnos del trabajo en los años sesenta y setenta de Warren Dennis. Ni tampoco de Maslow ni Peter Drucker. Pero esto ya es tema de otro post.

Dos inputs para hacernos reflexionar:

1. Video Ted Simon Sinek

En la presentación haciendo un símil con las guerras, expone que para conseguir el compromiso de sus trabajadores, los líderes primero deben mirar por su seguridad y bienestar. Si actúas con estos principios, los sacrificios y trabajo se generarán sin pedirlos.

Además se han hecho grandes avances en la psicología positiva y la neurología. La mayoría de nosotros si reflexionamos un poco sobre nuestra vida, encontraremos ejemplos personales de la importancia de fomentar los pensamientos y sentimientos positivos. ¿Por qué no lo fomentamos en la familia o en el lugar de trabajo?

Hay que fomentar y focalizarse más en la fortalezas que las debilidades

2. Pero la realidad es otra:

Ver link.

El artículo expone que últimamente se están produciendo demasiados casos de muertes en Japón por exceso de trabajo. Y el gobierno está preocupado. De hecho el carácter trabajador y de servicio a la empresa de la cultura japonesa, fue también clave en el éxito del Toyota Production System.

Hay algo común de este artículo en muchos países desarrollados y no desarrollados tanto en la construcción, como las finanzas y consultoría. ¿Por qué? (sin olvidarnos de la explotación industrial y agrícola en según que países).

En un siguiente post mostraré que este tipo de actitudes ya está demostrado con datos desde hace ya unos cuantos años que no son sostenibles a largo plazo.

Si eres asalariado y crees que no eres valorado, que tus jefes son autoritarios y buscan su propio interés. ¿Por qué no les dices bye – bye y buscas trabajo en otro sitio?

Por MIEDO. El miedo nos paraliza hacia una vida mejor.